
El estilo de este artículo se caracteriza por tres líneas melódicas: Inazo Nitobe, Hemingway y Jean-Pierre Melville.
Esta mañana a falta de un par de páginas para terminar el breve ensayo sobre el Bushido, <<El alma del Japón>> por Inazo Nitobe, tras arrojar las sábanas a un lado me he ido a la biblioteca de la facultad de filosofía. He devuelto un libro, <<Introducción a la poesía>>, y he cogido dos, <<Hablan los escritores>> -un compendio de entrevistas: Huxley, Hemingway…- junto con <<El Jazz>> del crítico musical Joachim Berendt. Primero he ojeado la entrevista a Hemingway, que escribía de pie, y ya luego me he pasado al jazz.
Bushido es un código no escrito. En palabras de Inazo Nitobe, <<principios morales que los guerreros debían observar o que les enseñaban a observar>>. <<No se basó en la creación de un único cerebro>> -siguiendo con Inazo Nitobe-. Supe lo que es el Bushido hace apenas unos meses cuando alquilé <<El silencio de un hombre>>, no recuerdo si aparecía en los primeros fotogramas o en los últimos el aforismo: <<No existe mayor soledad que la del samurái salvo, tal vez, la del tigre en la jungla>>. Y ella la atribuyen al Bushido, según ellos, libro de los Samuráis. Dejando a un lado la equivocación; la sentencia me cautivó entonces y aún ahora, así como la película. Otra cosa es, ya que uno es lo que lee, desde cuándo estoy influenciado por tal credo, <<ratificado enérgicamente por los hechos y por una ley escrita en las tablas de carne del corazón>>. Seguramente desde <<El mar del oleaje>> y <<Nieve de primavera>> (primera de las novelas que conforma la tetralogía <<El mar de la fertilidad>>) porque desde mi punto de vista Mishima ensalza en ellas los valores éticos de la época feudal del país del sol naciente.
Por supuesto no me considero un bushi, ni nada en la línea. Únicamente tengo en estima ciertos valores: lealtad, honor, cortesía, veracidad y sinceridad. Así como la cultura del desgravio -por no llamarla venganza- que a tales normas es intrínseca, no la comparto. De Japón, de hecho, casi no conozco nada.
El filme que se inicia con el asesinato del patrón de un club de jazz, donde canta una Circe de ébano, está sujeto a muy diversas interpretaciones. Desde luego que tengo una, ni profunda ni secreta y que obedece la mera poética de la historia. No he logrado encontrar qué opinaba Melville, pero a Hemingway le resultaban absurdos los circunloquios de los críticos acerca de sus obras -de un amante de la brevedad qué más se puede pedir-.
Entrevistador: ¿Admitiría que existen símbolos en sus novelas?
E.H:: Supongo que debe haber algunos símbolos, puesto que los críticos siguen descubriéndolos Si no le importa, no me gusta hablar de ellos ni que me pregunten cosas sobre ellos. Ya es bastante difícil escribir libros y cuentos sin que le pidan a uno que los explique. También es quitarle trabajo a los explicadores de obras. Si cinco, o seis, o más buenos explicadores pueden seguir escribiendo, ¿Por qué tengo que meterme con ellos? Lea cualquier cosa mía por el placer de leerlo. Si encuentra cualquier otra cosa, eso es lo que usted ha aportado a la lectura.